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miércoles, 24 de abril de 2013

Rajoy: “No hay impuestos el viernes”

Con estas palabras, Mariano Rajoy ha querido zanjar en los pasillos del Congreso de los Diputados la pregunta de si habrá cambios en la fiscalidad en el plan de reformas que el Gobierno anunciará este viernes. Su número dos, Soraya Sáenz de Santamaría, ha añadido en el Pleno que buena parte de las novedades irán encaminadas al emprendimiento, a la eliminación de trabas burocráticas o a la fluidez del crédito.

En una sesión de control tipo, como ha resultado la de este miércoles, la atención se centraba en que el presidente, la vicepresidenta o alguno de los ministros adelantara, a propósito o de forma involuntaria, alguno de los anuncios de este viernes, día marcado en el calendario desde hace algunas semanas como fecha del nuevo plan de ajustes. En el Pleno, a pregunta de Cayo Lara, Soraya Sáenz de Santamaría se ha limitado a decir que las medidas irán enfocadas al crecimiento y a la creación de empleo, al acceso al crédito, a romper barreras administrativas, a la reforma del sector energético y a la liberalización del mercado de telecomunicaciones, tal y como ya se había señalado anteriormente.

Ya en los pasillos, a su salida del hemiciclo, Mariano Rajoy ha despejado con cinco palabras una de las grandes incógnitas, aunque no se pueda demostrar cierta hasta la rueda de prensa posterior al próximo Consejo de Ministros: “No hay impuestos el viernes”. El líder del Ejecutivo no quiere tocar IVA ni IRPF, como dejó entrever hace algunas horas, si bien esto dependerá en buena medida de la evolución de la economía, como también confesó. El Gobierno no esconde que los impuestos sí puedan ser revisados en septiembre, con motivo de unas nuevas previsiones, y de cara a 2014. Y recortes, aunque suaves (comparados con anteriores), los habrá. El Ejecutivo ha empleado estos últimos días en advertir que la comparecencia de final de semana será más espinosa que idílica, pero, en todo caso, menos severa que las precedentes.

Striptease en el Congreso
Joan Baldoví, diputado del Grupo Mixto, ha querido llamar la atención, con éxito, al empezar a desprenderse de ropa en su intervención, centrada en los desahucios. Durante su cara a cara con Mariano Rajoy, Baldoví se ha quitado primero la chaqueta, luego la camisa y más tarde ha ido desabotonando la camisa. El objetivo era mostrar una camiseta con el lema ’Stop desahucios’, ante un asustado Jesús Posadas, que debía temerse lo peor y le ha amenazado con retirarle la palabra en pleno striptease. Acabado el turno de Baldoví, el presidente de las Cortes ha expresado: “Gracias, por decir algo, señor diputado”. Sin novedad en la respuesta de Rajoy: este Gobierno “es el primero que ha legislado sobre este asunto” y “los ciudadanos ya hablaron el 20 de noviembre del año pasado”
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Cayo Lara ha dado la bienvenida a Alfredo Pérez Rubalcaba por sumarse a la petición al Gobierno de eliminar los billetes de 500 euros, acción que pidió en dos ocasiones al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero y que ha ha pedido cinco veces al de Rajoy. El máximo responsable de Izquierda Unida ha acusado a éste de hacer políticas que son “un escrache de violencia sobre muchas personas”. Sáenz de Santamaría, encargada de darle réplica, ha atacado por la vía de las cuentas de la coalición de Lara: “Si todos pagaran impuestos como la federación madrileña de IU, mucho no iba a mejorar la recaudación”. Además, ha señalado al adversario como “alentador” de las principales manifestaciones.

Rubalcaba insiste en el paro y la exclusión
La vicepresidenta ha señalado igualmente a Soraya Rodríguez como alentadora. En general, a su partido. El rifirrafe entre ellas ha resultado descafeinado esta vez. “El mantenimiento de la paz social es responsabilidad de todos”, ha dicho la ’popular’ a una socialista que ha hablado de un Gobierno “incapaz” que “no respeta” a los ciudadanos, aludiendo a Vicente Martínez Pulalte y sus controvertidas declaraciones sobre la dación en pago, a Fátima Báñez y su “movilidad exterior” para referirse a la emigración o a María Dolores de Cospedal y su comparación de los escraches con las prácticas del régimen de Adolf Hitler. Rodríguez ha pedido a De Santamaría que no viajara al pasado para responder al PSOE sino que se quedara en el presente y pidiera disculpas. Como era de esperar, ha habido más de lo segundo que de lo primero. El PSOE dejó un agujero de 30.000 millones de euros, ha recordado la vicepresidenta, y el Gobierno “está centrado en dar respuesta a los ciudadanos”, unos ciudadanos “que nos dan la confianza y la reparten, a unos para ser Gobierno y a otros para ser oposición”, ha sentenciado.

Y Rubalcaba, sobre el paro. Una semana más. Al discurso ha añadido la exclusión social y la pobreza, pilar argumental en Ferraz desde hace algunas semanas. Rajoy le ha respondido una vez más que “2013 no será bueno en términos de empleo pero sí menos malo que los años anteriores” y que en 2014 se creará. El socialista ha vuelto a referirse a la gestión laboral como de “desastre” y ha instado a su interlocutor a darle un “respiro a la gente” y a “traer” un “catálogo de plan para creer y no un catálogo de medidas para aumentar el sufrimiento”. Rajoy, como su brazo derecho, ha retornado a la era Zapatero: buena parte de la senda seguida es culpa de que se comprometió un déficit del seis por ciento y, sin embargo, esta cifra no bajó del nueve. “Ustedes no consiguieron nunca el entendimiento con Europa”, ha continuado Rajoy, que ha concluido con algunos de los, a su juicio, “efectos positivos” de su mandato, con mejoras en la balanza de pagos o la calma en los mercados, reflejada en la relajación de la prima.

martes, 23 de abril de 2013

España se enfrenta a una semana clave entre las dudas de Bruselas y el optimismo del sector financiero

El Gobierno de Mariano Rajoy se enfrenta a una semana clave que ha arrancado este lunes con una de cal y otra de arena. Mientras Bruselas coloca a España la peor cifra de déficit de Europa, algunas voces del sector financiero han defendido que ya se han sentado las bases de la recuperación. Además, el Ejecutivo se prepara para recibir este jueves los resultados de la Encuesta de Población Activa (EPA) y para anunciar el viernes un nuevo paquete de reformas que seguirán la misma filosofía que las hasta ahora aplicadas y que condicionarán la salida de la crisis, según Montoro.





Este lunes ha arrancado una semana clave para España, que tiene ya puesta la vista en el próximo jueves, cuando se darán a conocer los datos de laEncuesta de Población Activa (EPA) con más de seis millones de parados, y el viernes, un nuevo 'viernes negro' en el que el Ejecutivo anunciará nuevas reformas.

Ya en el inicio de la semana, las informaciones sobre la marcha de la economía española han situado a nuestro país entre las dudas de Bruselas y el optimismo del sector financiero.

Según las cifras definitivas de Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea, el déficit público de España alcanzó en 2012 el 10,6% del PIB, incluyendo las ayudas a la banca, que suman 3,6 puntos, sumando más de un punto porcentual frente al 9,4% en 2011 y situando la economía española en el mayor porcentaje de déficit de Europa.

España es además el Estado miembro de la UE donde más rápidamente aumenta el nivel de deuda pública (6,8 puntos entre el tercer y el cuarto trimestre del año pasado), hasta situarse en el 84,2% del PIB.

Sin contar las ayudas a la banca -que se excluyen en el procedimiento sancionador por déficit excesivo-, el déficit de España se situó en el 6,98%, tras la corrección impuesta por Eurostat a finales de marzo a la cifra del 6,7% anunciada por el presidente Mariano Rajoy en el debate sobre el Estado de la nación.

El ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, ha negado que Bruselas vaya a relajar los objetivos de los próximos años, puesto que aunque permitirá un déficit nominal mayor, el esfuerzo estructural en 2013 será similar al realizado en 2012. "Erradiquen el término relajar. Para salir de la crisis lo último que hay que hacer es relajar lo que nos está abriendo las puertas de la recuperación económica", ha señalado.

Recuperación
Por su parte, el consejero delegado del Banco Santander, Alfredo Sáenz, ha considerado que se están sentado las bases para una salida de la crisis, y ha manifestado que aunque es algo que no puede ser evidente en el día a día, si se siguen haciendo las cosas bien, la economía puede volver a crecer en 2014.

En el mismo evento que Sáenz, la inauguración de la primera jornada del XX Encuentro del Sector Financiero organizado por Deloitte, se ha manifestado también el consejero delegado de CaixaBank, Juan María Nin, quien ha asegurado que la economía española se encuentra ya en un punto de inflexión y ha advertido de que la salida de la crisis dependerá de las reformas que se hagan.

"Tenemos delante una gran oportunidad con las reformas estructurales que hay que llevar a cabo, que nos deberían llevar a una mejor posición" una vez finalice la recesión, ha asegurado Nin, quien en referencia al sector financiero, ha dicho que la banca debe reducir la capacidad instalada un 10 % más, hasta el 35 %.

Próximas citas: EPA y más reformas
El propio Montoro ha asegurado que el Gobierno afronta una "semana clave" en la que planteará reformas que mejorarán la capacidad de competir y sin las que resulta "evidente" que España no saldría la crisis.

El minisitro de Hacienda ha dicho que las nuevas medidas, que se anunciarán el viernes, enlazarán con las ya iniciadas y mostrarán que la sociedad española tiene un "inmenso caudal" para crecer, crear empleo y liderar una recuperación que pronto estará "claramente en marcha".


Un día antes, el jueves, se darán a conocer los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA) con la perspectiva nada halagüeña de las últimas cifras: más de un 26 por ciento de desempleados, casi seis millones de personas.

En concreto, Montoro ha resaltado la necesidad de continuar con reformas como la laboral, que tanto han ayudado al país a ganar competitividad y a traer inversiones de fuera, así como las del sector público, que han ayudado a estabilizar la posición financiera frente al resto del mundo.

De la misma forma, ha apostado por volver al equilibrio presupuestario como fundamento de forma de , y por seguir con reformas relativas a otros grandes ámbitos de acción económica, como la energía, para mejorar más la capacidad de competir de país y volver antes a la senda de crecimiento y empleo.

En cualquier caso, Montoro ha dicho que España saldrá de la crisis de una forma diferente a cómo lo ha hecho en otras épocas porque cuenta con una renta per cápita que es "casi el doble" de la que había a mediados de los 90, porque la fuerza laboral es muy superior (4,5 millones de ocupados más que en 1996) y porque las empresas tienen invertido en el exterior el 455.000 millones, el 45% del PIB.

Tras calificar el año 2012 como "uno de los más difíciles de historia" de la economía española y también del euro, ha asegurado que en 2013 ya hay datos "fundamentales" que marcan una diferencia, como el superávit por cuenta corriente.

"Es un dato absolutamente fundamental", ha dicho Montoro, para quien se trata de un punto de partida "formidable" que supone además una "singularidad histórica sin precedentes". "Eso es lo que hace fiable a un país y lo que nos está haciendo fiable en los mercados", ha señalado.

Por otro lado, ha resaltado la moderación de las tensiones de los mercados, que ha permitido que suba la bolsa y se relaje de la prima de riesgo, de forma que la rentabilidad de la deuda a diez años ha vuelto a situarse en niveles de 2010 este mismo lunes. "Se están rompiendo los tabúes de la periferia", ha señalado.

Ahora sí, ahora ya somos Grecia


Ahora que la situación de Grecia se ha colado por el sumidero de las redacciones, se puede decir que nuestro país es como el vecino mediterráneo. Un país que sólo se toma en serio mantenerse en el error de dilapidar su menguante riqueza.



La Comisión Europea ha facilitado los datos sobre déficit de los países miembros. El déficit medio de la Europa de los 27 es del -4,0 por ciento del PIB, con un nivel de gasto público sobre el PIB del 49,4 por ciento. En 2009, el año más profundo de la crisis, el déficit era del -6,9 por ciento, y el gasto público representaba el 51,2 por ciento del PIB. Si nos vamos a los 17 miembros del euro, el déficit ha pasado del -6,4 por ciento de 2009 al -3,7 por ciento de 2012.



Esa es Europa. ¿Dónde está España? En 2009, el déficit era del -11,2 por ciento del PIB, en 2010 -9,7, y en 2011 el -9,4. Una mejora muy pequeña. ¿Y en 2012? El 10,6 por ciento del PIB. Vamos para atrás, como los cangrejos. ¿Y el gasto público? Estaba en el 43,3 por ciento en 2009 y 2010, y cayó ligeramente en 2011 hasta el 45,2 por ciento. En 2012, ya con las riendas del gobierno en manos del Partido Popular, el gasto público pasó a representar el 47,0 por ciento. También aquí, en lugar de avanzar hacia un mayor protagonismo de la economía real, hemos pasado a recalar más en el gasto público.

¿Y cómo se compara nuestro nivel de déficit público con el del resto de Europa? Nadie nos gana. Ni siquiera Grecia, que tiene un déficit del 10,0 por ciento. Portugal cerró 2012 con un déficit del -6,4 por ciento. E Irlanda, atención, sigue teniendo un déficit muy alto, del -7,6 por ciento, pero que es mejor que el objetivo que se había fijado para aquél país, que era del -8,2 por ciento, y casi cumple incluso con el objetivo para 2013, del -7,5 por ciento.


Bien es cierto que en ese déficit español se incluye el dinero destinado a recapitalizar los bancos, sin el cual se habría quedado en el -7,0 por ciento. Pero aún así, España no ha dado muestras de controlar suficientemente el desfase entre los ingresos y los gastos públicos. El Gobierno no ha hecho ni un esfuerzo en uno de los capítulos más necesarios: la reforma de la administración, que es tan necesaria.


Hay un último capítulo, el de la deuda. En la eurozona ha pasado del 80,0 por ciento en 2009, al 90,6 en 2012. Y la evolución de España es sobrecogedora: en 2009 teníamos un endeudamiento público del 53,9 por ciento, y cerró 2012 con una deuda del 84,2.